Aclimación y aclimatización al frío

Los procesos de Aclimación y aclimatización contienen implícito la supuesta unicidad del significado del término adaptación, pero es importante reconocer los distintos abordajes e interpretaciones que los autores le asignan a dicho término para lograr un entendimiento más certero del tema.
En este trabajo por cuestiones de espacio solo se abordará y se tomará en consideración el término adaptación desde la perspectiva funcional, donde se lo concibe como un proceso por el cual el organismo ha logrado un ajuste beneficioso al medio ambiente.
Este ajuste puede ser temporal o permanente y puede involucrar cambios fisiológicos, estructurales, de comportamiento y culturales. Apunta a perfeccionar el desempeño de organismos haciendo frente al stress ambiental, es decir,  a
 la habilidad de un organismo para mantener el medioambiente interno estable frente a las influencias del medioambiente externo (homeostasis). En términos funcionales es posible afirmar que toda respuesta adaptativa del organismo o el individuo están en función de restaurar la homeostasis interna.
Las respuestas adaptativas pueden adoptar tres formas :
Aclimatización: Cambios ocurridos durante la vida de un organismo, que tienden a disminuir el stress o mantener la homeostasis . Muchos de estos cambios son reversibles, como la hiperventilación en zonas muy altas. Otros no son irreversibles como por ej la desnutrición.
Aclimacion: Cambios que son respuesta a un solo estresor (Generalmente el estrés es inducido experimentalmente).
Habituacion: Son ajustes al nivel del sistema nervioso central. Implica una gradual reducción de respuestas hacia el estresor. Por ej disminución de la sensación de dolor, los cambios pueden ser generalizados o específicos.
La respuesta adaptativa que se muestra en los procesos de aclimación y aclimatización al frio dependen de la activación de neuronas hipotalámicas inhibidas por las neuronas sensibles al calor. Pequeñas disminuciones de la temperatura corporal sólo causan vasoconstricción cutánea. Reducciones mayores de calor producen más vasoconstricción periférica, con un aumento del espesor de la corteza térmica y un retorno venoso por las venas profundas, que reciben calor de las arterias (intercambio por contracorriente) y hace que la sangre llegue más fría a las extremidades y más tibia al núcleo central. Además aumenta el tono muscular esquelético (más en tronco y cuello) y, si la temperatura disminuye aún más, produce escalofríos. Estos son termogénicos pero no muy eficaces ni persistentes. Adicionalmente hay una respuesta neuroendocrina con liberación de catecolaminas, cortisol y hormonas tiroideas.
La perdida de calor es proporcional al tamaño (altura) de un cuerpo y es inversamente proporcional a la cantidad de lípidos en el cuerpo.
La edad es un factor que genera diferentes respuestas adaptativas al frio: recién nacidos tienden a producir calor, los adultos conservar el calor más que  producir  ( existe un equilibrio) y los adultos mayores, en cuanto a respuesta adaptativa son similares a los recién nacidos. 

El ser humano posee una temperatura corporal nuclear o central, propia del cerebro y las vísceras tóracoabdominales que independientemente de la temperatura del medio ambiente, su amplitud térmica siempre es muy estrecha, alrededor de los 37 ºC.  Y otra temperatura cortical o periférica, en la piel y los tejidos superficiales en la cual existe una mayor gama térmica.
 El cuerpo permanentemente debe administrar su capital térmico, el cual debe permanecer invariable, tanto en calor como en frío. Cuando, en frío, las perdidas sobrepasan a las ganancias de calor, el organismo reacciona de dos formas:
·      limitando las pérdidas mediante la disminución del caudal sanguíneo cutáneo, lo que implica la vaso-dilatación y la vaso-constricción sincronizadas con el mecanismo de contracorriente.
·      aumentando la producción interna de calor: termogénesis, relacionado con el metabolismo, los temblores o estremecimientos.
El metabolismo normal es una fuente de producción continua de calor. En condición basal se produce aproximadamente 1 kCal/h/kg (1,2 W/kg). Un sujeto de 70 kg produce entonces aprox. 80 W de calor que, para mantener la temperatura corporal constante, debe ser disipado a la misma tasa que es producido. En reposo, los principales generadores de calor son el cerebro, el hígado y el corazón. El músculo esquelético sólo contribuye con aproximadamente 20 %.  La digestión y procesamiento de nutrientes (sobre todo proteínas) aumenta en 20 % el metabolismo basal (fenómeno llamado acción dinámica de los alimentos) Durante el ejercicio físico la termogénesis aumenta, y la mayor parte del calor es generado por el músculo activo (90 % cuando la tasa metabólica es 10 veces superior a la basal). Si el calor generado no fuese eliminado, la temperatura corporal aumentaría aprox. 1 ºC/h en reposo y 10 ºC/h en el ejercicio.
Cuando se produce la vaso-constricción se lleva a cabo la activación de receptores térmicos que hay en la superficie de la piel. Se inician reflejos (piel de gallina) cuyo resultado es la contracción de los vasos sanguíneos periféricos. Así se disminuye la temperatura de la piel para que no haya gradiente o diferencia con el ambiente y no se pierda calor. Esta disminución en la conductancia es de 8 veces la normal. Hay una redistribución hacia los músculos y los órganos internos. Aumenta la presión arterial y el ritmo cardiaco (stresss severos y agudos). A esto se le suma el mecanismo de contracorriente, que es la conductancia profunda del calor.
Por su parte la Vaso-dilatación aumenta el diámetro de los vasos sanguíneos. Limita el flujo de sangre caliente del corazón a la piel. El resultado de la menor cantidad de fluidos, implica una menor temperatura de la piel. La respuesta de la relación entre la temperatura de la piel y el medioambiente genera una reducción en la perdida de calor. La consecuencia de este proceso, implica una mayor temperatura interna, es decir: incremento en la presión sanguínea y un aumento en el ritmo cardiaco.
Cuando las respuestas para la conservación del calor no son suficientes se necesita una fuente de producción de calor y se puede lograr de forma voluntaria mediante el ejercicio físico, o a partir de forma involuntaria en el cual intervienen dos mecanismos: uno mecánico “el temblor térmico” y otro endócrino por “secreción de hormonas que estimulan el metabolismo”.
El temblor termino produce una contracción involuntaria de los músculos, rítmica y de corta duración, que aumenta el metabolismo de manera significativa. En el segundo caso los procesos metabólicos químicos también llamados termogénesis o calorigenesis es el mecanismo más eficaz. Implica la movilización de fuentes de energía, lipidos del tejido adiposo. El organismo usa esta energía derivada de la oxidación de los alimentos originando calor.

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